
Un cocinero atento evitó que una langosta extremadamente rara terminara siendo la cena de alguien y la donó a un acuario.
Un cocinero del restaurante Nordic Lodge, en Rhode Island, EE.UU., evitó que una langosta extremadamente rara fuera cocinada, y la historia inusual encantó a internet.
El crustáceo en cuestión presenta una mutación genética que ocurre en solo una de cada 30 millones de langostas, la cual afecta su coloración, haciéndola más anaranjada, y es clasificada como dorada.
En una entrevista con The Guardian, Jake Dolbey, gerente del establecimiento, contó que la langosta ya estaba lista en una cesta para ser preparada, cuando uno de los cocineros la separó al notar que era diferente a las demás.
El pequeño fue nombrado Calvin y luego Joel Humphries, barman del restaurante, la llevó al Biomes Marine Biology Center, un acuario interactivo que exhibe animales marinos de forma educativa.

Mark Hall, director del centro Biomes, dijo que fue necesario un ojo atento para identificar a Calvin como único. Las langostas doradas a menudo se confunden con otras un poco más comunes, con un tono de naranja ligeramente más oscuro.
Calvin actualmente vive feliz y lejos del peligro de ser capturado de nuevo; la langosta que casi fue cena ahora impresiona a los visitantes del acuario.
En internet, los usuarios usaron las redes sociales para elogiar la atención del restaurante hacia el animal y también al acuario por su trabajo de preservación y por acoger al crustáceo.
Este contenido fue creado con la ayuda de la IA y revisado por el equipo editorial.
